330 Economía
Acción humana
Acción en el marco de la sociedad
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(von Mises, 1966)

1. Cambio intrapersonal y cambio interpersonal

La acción consiste fundamentalmente en sustituir una situación por otra. Cuando la acción se practica sin contar con la cooperación de terceros, podemos calificarla de cambio «autístico» o intrapersonal. Un ejemplo: el cazador aislado, que mata un animal para su propio consumo, cambia su ocio y cartucho por alimentos.

En la sociedad, la cooperación sustituye el cambio intrapersonal por el cambio interpersonal o social. El hombre da a otros para a su vez recibir de ellos. Surge la mutualidad. El sujeto sirve a los demás con miras a ser en cambio servido por terceros.

La relación de intercambio es la relación social por excelencia. El cambio interpersonal de bienes y de servicios crea el lazo que une a los hombres en sociedad. La ley social reza: do ut des. Cuando no hay reciprocidad intencional, cuando el hombre, al actuar, no pretende beneficiarse con otra actuación ajena, no existe cambio interpersonal, sino cambio intrapersonal. Por lo que a tal calificación atañe, es indiferente que la acción intrapersonal resulte beneficiosa o perjudicial a los demás o que para nada afecte a éstos. El genio puede realizar su tarea para sí mismo y no para la masa; sin embargo, es un bienhechor prominente de la humanidad. El ladrón mata a la víctima buscando provecho propio; el asesinado no es un partícipe en el crimen, sino mero objeto; el homicidio, evidentemente, se ha perpetrado contra su voluntad.

La agresión hostil constituía la práctica habitual entre los antepasados del hombre. La cooperación consciente y deliberada fue fruto de un dilatado proceso. La etnología y la historia nos proporcionan interesante información acerca de la aparición del cambio interpersonal y de sus manifestaciones originarias. Hay quienes suponen que surgió de la antiquísima costumbre de darse y devolverse mutuamente regalos, conviniendo incluso por adelantado la entrega de posterior obsequio1. Otros consideran el trueque mudo como la más primitiva forma del comercio. El ofrecer un presente, bien en la confianza de obtener otro del obsequiado, bien para conseguir una acogida favorable por parte de persona cuya animosidad pudiera resultar perjudicial al sujeto, lleva ya implícita la idea del cambio interpersonal. Otro tanto cabe decir del trueque mudo que sólo por la ausencia del diálogo se diferencia de los demás modos de trocar y comerciar.

Es característico y esencial de las categorías de la acción humana el ser apodícticas y absolutas, no admitiendo gradaciones. Sólo hay acción o no acción, cambio o no cambio; todo lo referente a la acción y al cambio, como tales, surge o no surge, en cada caso concreto, según haya acción y cambio o no los haya. La frontera entre el cambio intrapersonal y el interpersonal resulta, por ello, nítida. Es cambio intrapersonal hacer obsequios unilateralmente, sin ánimo de ser correspondido por parte del donatario o de tercero. El donante goza de la satisfacción que le produce el contemplar la mejor situación personal del obsequiado, aunque éste no sienta agradecimiento. Pero tan pronto como la donación pretende influir en la conducta ajena deja de ser unilateral y se convierte en una variedad del cambio interpersonal entre el donante y la persona en cuya conducta se pretende influir. Aun cuando la aparición del cambio interpersonal fue fruto de larga evolución, no podemos suponer ni imaginar una gradual transición del cambio intrapersonal al interpersonal debido a que no existen formas intermedias de cambio. La mutación que partiendo del cambio intrapersonal dio origen al interpersonal fue un salto hacia algo enteramente nuevo y esencialmente distinto, como lo fue el paso de la reacción automática de las células y de los nervios a la conducta consciente y deliberada, es decir, a la acción.

Footnotes

  1. Gustav Casel, The Theory of Social Economy, trad. de S. L. Banon, p. 371, nueva ed., Londres 1932 [tr. esp.: Economía social teórica, 5.a ed., Aguilar, Madrid 1960].↩︎