330 Economía
Acción humana
Cálculo económico
Author

(von Mises, 1966)

1. La gradación de los medios

El hombre, al actuar, transfiere la valoración de los fines que persigue a los medios. En igualdad de circunstancias, concede al conjunto de los diversos medios idéntico valor que al fin que aquéllos permiten alcanzar. Por el momento no nos ocuparemos del tiempo necesario para la producción del fin ni de su influencia sobre la relación entre el valor de los fines y el de los medios.

La gradación de los medios, al igual que la de los fines, es un proceso por el que se prefiere a a b. Implica optar, prefiriendo una cosa y rechazando otra. Es el resultado de un juicio que nos hace desear a con mayor intensidad que b. En dicha gradación podemos servirnos de los números ordinales; pero no es posible recurrir ni a los números cardinales ni a las operaciones aritméticas que en éstos se basan. Cuando se me ofrecen tres entradas a elegir para las óperas Aída, Falstaff y Traviata, si opto por Aída, y si se me permite tomar una más elijo la de Falstaff, es porque he formulado una elección. Esto significa que, dadas ciertas condiciones, prefiero Aída y Falstaff a Traviata; que si hubiera de quedarme con una sola de las entradas, optaría por Aída y renunciaría a Falstaff. Denominando a a la entrada de Aída, b a la de Falstaff y c a la de Traviata, ello significa que prefiero a a b y b a c.

El objetivo inmediato de la acción es con frecuencia obtener conjuntos de cosas tangibles que pueden ser objeto de ponderación y medida. En tales supuestos, el hombre que actúa se ve en la tesitura de optar entre sumas numéricas; prefiere, por ejemplo, 15 r a 7 p; ahora bien, si se hallara ante el dilema de escoger entre 15 r y 8 p, tal vez optara por 8 p. En ese caso cabría reflejar la situación diciendo que, para el actor, 15 r vale menos que 8 p, pero más que 7 p. Esta afirmación es equivalente a la anterior según la cual se prefería a a b y b a c. El sustituir 8 p en vez de a, 15 r en vez de b y 7 p en lugar de c en modo alguno varía el pronunciamiento ni la realidad así descrita. Ello no supone que estemos empleando números cardinales. Continuamos sin poder servirnos del cálculo económico ni de las operaciones mentales que se fundan en el mismo.