330 Economía
Acción humana
Teoría del mercado
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(von Mises, 1966)

XIV Ámbito y metodología de la cataláctica

6. La economía estacionaria

La imaginaria construcción de una economía estacionaria se ha confundido a veces con la de la economía de giro uniforme. Se trata, sin embargo, de conceptos diferentes.

La economía estacionaria es una economía en la que jamás varían ni la riqueza ni los ingresos de la gente. En semejante mundo pueden producirse cambios que en una economía de giro uniforme serían impensables. Las cifras de población pueden aumentar o disminuir, siempre y cuando vayan acompañadas del correspondiente aumento o disminución en el conjunto de ingresos y riquezas. Puede variar la demanda de ciertos productos; tal variación, sin embargo, habría de verificarse con máxima parsimonia, para permitir que el capital pudiera transferirse de los sectores que deban restringirse a aquellos otros que proceda ampliar mediante la no renovación del utillaje de los primeros y la instalación de los correspondientes equipos en los segundos.

La imaginaria construcción de una economía estacionaria lleva de la mano a otras dos construcciones imaginarias: la de una economía progresiva (en expansión) y la de una economía regresiva (en contracción). En la primera, tanto la cuota per capita de riquezas e ingresos como la población tienden hacia cifras cada vez más elevadas; en la segunda, por el contrario, dichas magnitudes van siendo cada vez menores.

En la economía estacionaria la suma de todas las ganancias y todas las pérdidas es cero. En la economía progresiva, el conjunto formado por todos los beneficios es superior al conjunto total de pérdidas. En la economía regresiva, la suma total de beneficios es inferior al conjunto total de pérdidas.

La imperfección de estas tres construcciones imaginarias es evidente, toda vez que presuponen que se puede valorar la riqueza y la renta social. Esta valoración es impracticable e, incluso, inconcebible, por lo que no es posible recurrir a la misma al abordar la realidad. Cuando el historiador económico califica de estacionaria, progresiva o regresiva la economía de determinada época, ello en modo alguno significa que haya «medido» las circunstancias económicas; se limita a apelar a la comprensión histórica para llegar a esa conclusión.